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Cosas
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Sahara y los saharauis.
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ÚLTIMOS
RELATOS
DE LA GENERACIÓN DE LA AMISTAD SAHARAUI.c
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Colección
relatos de la generación de la amistad saharaui.
NOMBRES
Por:
Ebnu

*Foto:
Christine
Spengler
Las
primeras construcciones que los saharauis levantaron en la Hamada del
exilio, no tenían los nombres que tienen hoy. Nada tenía nombre, tal
vez porque no había tiempo para pensar en nombres o tal vez
era porque a nadie se le había ocurrido.
Cuando
los primeros campamentos se instalaron en territorio argelino, empezaron
a llamarles por los nombres de los sitios donde se iban instalando. Annibca, Laueina, sabty, Birtoulat…
En el desierto no existe ningún accidente geográfico que no tuviese
nombre, incluso en la
Hamada.
Se
instalaron alrededor de los pozos que había en esa remota región que
con sólo nombrarla, las abuelas metían los dedos en la arena e
imploraban el perdón y la clemencia del altísimo.
Los
nombres que conocemos ahora, excepto Annasar(La victoria) el campamento que se levantó en Rabuni,
llegaron después.
Alguien
decidió que los campamentos tendrían los nombres de pueblos y ciudades
del Sáhara, que los internados serían fechas históricas, que
los colegios, hospitales, centros de formación, etc. tendrían nombres
de hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad del Sáhara,
también nombres de amigos de la causa, así como de ciudades
extranjeras o acontecimientos importantes en la historia de la lucha de
los pueblos por la liberación...
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Colección
relatos de la generación de la amistad saharaui.
Los
hombres de la tierra. Capítulo
I
Por:
Zahra Hasnaui

Gualicho
es la destrucción…
En
la llanura se respiraba un aire pernicioso, cargado de adversidad. El
rayadito había faltado a su cita para sanarle la patita coja, la garza
estaba más arisca de lo habitual, y el pequén llevaba días sin salir
de su cueva. Se tocó su kelkay, el collar siempre le había dado
suerte. Fue el presente de su padre el día que Ayelen, de la estirpe de
los Mañke-Cóndores, se convirtió en la nueva machi del poblado.
Se
aferró al relieve del árbol rewe, símbolo de los chamanes de este
lado de la cordillera, hasta que la humedad de la sangre le hizo
reaccionar. Pensaba estar preparada para cualquiera de las maldades de
Gualicho tras tantos años de enfrentamiento. Sin embargo, su apariencia
horrenda, dientes negros enmarcados en un rostro pálido salpicado de
pelos, ya anticipaba lo peor. Amparado en la impunidad de un nuevo poder, soplaba
abrasadoras nubes rojas que cubrían el cuerpo de la víctima,
asfixiándola de calor. Sus artes perversas habían conseguido acabar
con la mitad del poblado. Pero era el temor a lo ignoto lo que más
inquietaba a Ayelen. Gualicho
no era tan mortífero, ¿qué o quién le había hecho tan fuerte?...
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Colección
relatos de la generación de la amistad saharaui.
Jatrov
Por:
Limam Boisha

Anatoli
Karpov y Gary Kasparov acaban de reeditar en Valencia esa gran rivalidad
que mantuvieron durante veinticinco años, rivalidad que se inició en el
año 1984 con el mundial de Ajedrez de Moscú y que concluyó con la
victoria de Kasparov. Ahora ha vuelto a ganar Kasparov. A finales de los
años ochenta la competición entre estos dos genios del ajedrez estaba en
su apogeo, mientras nosotros estudiábamos en el Preuniversitario
Vanguardia de la Habana, en Isla de la Juventud, (que por cierto y no lo
sabía hasta hace poco, fue el escenario en el que Robert L. Stevenson
recreó su famosa novela La Isla del Tesoro) y vivíamos al principio
ajenos a esos torneos que despertaron el interés de medio mundo. La
prensa cubana daba gran cobertura mediática de los torneos Karpov-Kasparov,
casi tanta como si se tratara de partidos de Béisbol Cuba-USA o un
Mundial de Fútbol y aunque por corrección política y al ser los dos
rusos los comentaristas no se inclinaban mucho por uno ni por otro, aunque
se podría decir que al menos en la calle había más simpatía hacia
Karpov, porque a muchos les parecía más tranquilo, más simpático...
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Colección
relatos de la generación de la amistad saharaui.
2.
Ahmed Baba, IV (por
entregas)

(continuación
de la tercera parte)
...
Cuando
han pasado tres horas, Mahayub, uno de los niños que se disponía a
marchar, vislumbra entre las sombras de la noche una figura torpe que se
dirige hacia ellos. Grita el nombre de Bakar y los pocos niños que quedan
en el lugar se revolucionan. Bakar se acerca despacio. Los niños antes de
dirigirse al anciano, esperan a que se aproxime un poco más, temen
molestarle con sus preguntas. Bakar saluda y levanta lentamente su derrah para sentarse en el sitio que acostumbra. Su gesto parece
serio. Todos permanecen en silencio. Ningún niño pregunta el por qué de
su tardanza. Dudu ya duerme sobre las piernas de su hermano Sidi.
-
Hoy no somos tantos, Bakar – dice una niña de forma tímida.
-
No importa, Kenny. Siento mucho el retraso.
-
Quizá sólo permanecen los que confían y son pacientes – no puede
evitar pensar el anciano...
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parte III
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parte II
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parte I |
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TUS
MANOS
Por:
Luali Lahsen
Como
las nubes, tus manos saben que la libertad es hija del
viento y el cielo.
Y
tienen la opaca transparencia de las nubes,
y
la infinita bondad del agua.
Porque
son agua y como el agua son el principio de la vida
Y
tus manos saben sumergirse como notas de una canción
perenne en las profundidades del alma y luego emerger
con todas las luces de la esperanza.
Porque
todo en tus manos se revitaliza
y
baila
y
la vida se convierte en una danza que mueve las venas de
la memoria
Y
tus manos son el umbral de la vida, la primera puerta
siempre abierta y son la montaña donde habita el eco
del primer llanto y son el mar donde navega el velero de
la próxima sonrisa.
Y
son la barricada que cobija nuestros ojos de los polvos
que ahogan los caminos
Y
por tus manos fluye el manantial de la vida, porque en
ti habita la memoria de la semilla que sabe perpetuar el
árbol, y porque en ti el universo es una mirada
perpetua a la eternidad, a lo que fuimos, al sol de hoy
y al punto donde confluyen todos los horizontes que
beben de tus manos
.
Y
la patria es un diminuto territorio cuyos horizontes
empiezan y terminan en tus manos, porque son la
vanguardia del alma y porque
saben
fundirse en otras manos y convertirse en sostén y en
caricia y en norte.
Y
tus manos saben romper la frontera con el otro y
llevarlo a las inmediaciones del alma.
Y
cuando tus manos son relegadas al vacío de la
existencia, tus manos saben conjugar los verbos de la
supervivencia y sacarle al barro su esencia de abrigo
para cobijar la esperanza de los vientos que pretenden
congelar el alma del universo.
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Y
saben tus manos reparar los quebrantos que dejan los
vendavales a su paso por la vida
.
Y
a veces tus manos son como alas del silencio que vuelan
sobre el tejado del exilio y condimentan los días
.
Y
aunque tus manos mueran serán siempre suaves vientos
que arrastran la vida sobre las vértebras de las horas.
Y
son tus manos la lengua del silencio, el grito de los
verbos, la furia de la injusticia
.
Porque
tus manos saben ser bastón para las manos ciegas
Saben
ser la cuerda que tira de otras manos.
El
pan tiene tus venas y en tus manos más que sustento es
un destino.
Y
cuando tus manos se cansan tus manos saben congelar la
ilusión en las espumas del tiempo y reducirlo a su
esencia más remota, la paciencia.
Y
saben tus manos el lenguaje de los tambores que doblaron
para festejar la luz del principio de los tiempos.
Porque
en tus manos conviven los ritmos de la génesis, de la
cotidianidad y del porvenir
Y
cuando el día muere sin novedad y la implacable noche
divide nuestras luces, tus manos saben ser el cuerpo de
la oración que reza por nuestras manos.
Clama
por el mundo que desterró tus manos, cercenó tus
manos,
Un
mundo a la medida de tus manos, un mundo mejor.
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