El poeta nace soñando que su verso es utópico, imaginario y
encendido; el poeta en su mundo interior persigue sentir y hacer
sentir a los demás lo que el brillo de sus ojos puede ver y el
latido de su corazón conquistar. Los saharauis como nómadas han
interpretado la vida a través del movimiento, tienen en la poesía
el refugio mediante el cual han narrado las historias de las
batallas, han creado la mitología de los años, han descrito los
accidentes geográficos y han recreado la vida del desierto a lo
largo de varios siglos.
La poesía en hasania rescata la raíces de la vida beduina
describiendo valles, llanuras, montañas y hasta tormentas de
arena; la poesía en el Sahara Occidental es una expresión auténticamente
genuina que persigue llegar al alma de la cosas y a partir de allí
experimentar el amor, el dolor y la soberanía del deseo.
Camellos, gacelas, avestruces, pájaros y lagartos todos
habitantes del desierto a parecen junto con las acacias, los
juncos y las múltiples vegetaciones del desierto recreados en un
canto sensual que ama y siente la tierra como parte fundamental de
la vida. No se puede entender el origen y la historia de los
habitantes del Sahara sin el medio natural que ha marcado en buena
parte todos los rituales y costumbres de estas poblaciones.
Los saharauis respiran una profunda identidad poética que los
hace únicos dentro del contexto del Magreb Arabe, no olvidemos
que con la invasión de Marruecos al Sahara Occidental, la poesía
se convierte en una arma de resistencia y creatividad frente a la
terrible opresión cultural y lingüística a la que fue sometido
el territorio por parte de un agresor que intentó en un primer
momento imponer dariya frente al hasania, el francés frente al
castellano y de esta manera hacer que se diluya la cultura y la
lengua en concreto.
La educación recibida por muchos saharauis en los campamentos de
refugiados, en Cuba, Argelia y otros tantos países ha servido
para oxigenar la cultura saharaui y fortalecerla frente al enorme
agravio que supone la invasión actual por parte de Marruecos que
mantiene cerrado todo el territorio intentando desesperadamente
asimilar su población de forma forzosa. La generación de poetas
de la Generación de la Amistad Saharaui trabaja desde el exilio y
con una mirada fija en el Sahara Occidental para romper el muro
del silencio surcándolo de impotentes versos, versos que intentan
romper la melancolía, el llanto y la desesperación; para
devolver la alegría y el sueño de la libertad a nuestros
hermanos en medio del incesante dolor.
La poesía saharaui busca su propia sombra en el espejismo para
multiplicarse en el corazón del verdugo y el opresor enseñándole
que un pueblo no muere mientras canta, baila y escribe; un pueblo
sobrevive surcado por la miseria de quien intentan acallar la voz
inocente de un nómada que nació persiguiendo las huellas del
viento bajo la luz de las estrellas
Veinte años se abrazó La Güera con Vitoria y Vitoria con La Güera, un abrazo en medio del calor y el siroco, en medio del frío y la nieve; salió el sol y después la luna y bajo la sombra de una nube nació la historia de una bella relación que ha dado como fruto una hermosa jaima en medio de una plaza. Una jaima llena de colores, olores y palabras que surcan el alma.