Se
presenta en Madrid Versos refugiados,
No sé como empezar a hablarles de este
libro Versos Refugiados, mi compañero y amigo Ebnu lo ha dicho todo
sobre el libro en la introducción que amablemente me hizo, pero sí
quiero destacar dos factores fundamentales que me motivaron a escribir
este libro: la convicción que tengo de mis ideas y en la causa por la
que estoy aquí exiliado; el amor que tengo a la poesía que me ha
sido transmitido desde pequeño por mi madre.
Estos dos ingredientes me ayudaron para escribir este libro en
diferentes lugares y momentos.
A veces tempranito por la mañana y en otras ocasiones cuando me
asaltaban algunas ideas movidas por un hecho que me conmueve el corazón:
Injusticias, traición, mentiras o simplemente algo maravilloso que
desfila ante mis ojos por muy circunstancial y repentino que fuera: la
belleza, la inocencia, la transparencia o tal vez la indiferencia y
egoísmo de los hombres que representan el poder, traicionando a los
ciudadanos con falsas promesas y elocuentes discursos.
Siempre me he sentido saharaui africano hasta la saciedad, nunca me
sentí árabe, sino afro árabe porque es mi realidad, que nadie puede
ignorar.
El libro lo terminé estando mi madre viva, la maestra que me enseñó
a leer y escribir en una tabla de madera, ojalá aún viviera, para
tocarlo y abrir con sus francas manos estas páginas. Sin embargo no
ha podido ser así, y el libro es un homenaje a ella como madre y como
maestra.
Hay poemas que recoge el libro inspirados en ella estando aún viva en
los campos de refugiados saharauis, cuando hablaba con ella por teléfono,
gratos encuentros de los que siempre sacaba una historia perdida en la
memoria.
Otros acaparan muchos acontecimientos y momentos vividos entre los años
de la guerra, la vida en los campos del exilio y en la diáspora con
sus dificultades y consecuencias que me siguen golpeando.
A veces indocumentado o en busca de una identidad que no es la mía y
hasta los duros momentos actuales en los que me encuentro desamparado
por no poder renovar mis documentos y seguir trabajando, en esta
situación estoy, llevo cinco meses con dificultades para ejercer mi
trabajo porque se tardan mas de ocho meses para expedirlos. También
me enfrento a una larga espera para la respuesta sobre la
nacionalidad, y es que la vida de un exiliado saharaui en España es más
dura que la de cualquier otro inmigrante que tiene embajada, consulado
y pasaporte nacional que lo defienden. No es el caso de nosotros los
saharauis.
Junto a Versos refugiados también acaba
de ver luz la antología bilingüe español inglés “31, Thirty One”
editada por la editorial Sombrerete y recopilada por el profesor Pablo
San Martín de la Universidad de Leeds, y que está presente aquí a
través de María de la Universidad Autónoma.
Mi gratitud a mi amiga y profesora de la Universidad de Alcalá de
Henares, Carmen Valero Garcés, quien con su esfuerzo y empeño hizo
realidad mi sueño, consiguiendo además que el libro fuera a nacer
cerca de la casa de Cervantes, el Quijote y Sancho Panza. Gracias a
Shiraz Medgiche, que está hoy con nosotros en su nombre y en el de la
universidad. Quiero recordar las palabras que Carmen dedica en el prólogo
a la promesa de publicar Versos Refugiados: “Escribir poesía
es siempre un acto de fe; es dejar un trozo de uno mismo a disposición
del lector con la esperanza de que nos escuche y nos comprenda. Cuando
recibí el manuscrito de Versos Refugiados de manos del propio autor,
Bahia Mahmud Awah, pensé que era un honor que depositara en mí tal
tesoro y a su vez un acto de fe por su parte al creer que yo lo leería
y haría partícipe de esa lectura a otros. Me comprometí a intentar
no defraudarle y la mejor forma de hacerlo era conseguir que el
manuscrito saliese a la luz para deleite de otros lectores. Mientras
andaba en todo ello, un apreciado colega me regaló una edición crítica
de poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, publicada en EEUU, y a los poco
días el poeta Antonio Gamoneda, referente inequívoco de la escena
cultural actual, Premio Nacional de Poesía en 1988 y premio Reina Sofía
de poesía, era galardonado con el premio Cervantes en su edición de
2006. Consideré tales coincidencias impulsos de energía y signos de
buenos presagios. Aceleré los contactos y los apoyos surgieron sin
resistencia: el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Extensión
Universitaria de la Universidad de Alcalá dio el visto bueno para su
publicación, y a través del Convenio de Colaboración de Ibercaja
(Obra Social y Cultural) con la Universidad de Alcalá (UAH) y dentro
del programa Universidad para los Inmigrantes de la UAH en el que
participa la Fundación General de la Universidad (FGUA) se consiguió
su financiación. Así, ahora que tienes este libro en tus manos
espero haber cumplido mi promesa y espero también haber abierto el
corazón a otros muchos lectores”.
No olvido a Ebnu y el maravilloso prólogo que dedicó a Versos
Refugiados, y también a mi querida paisana Maribel Lacave por su
sincera amistad y la dedicatoria con la introducción que me envió
desde la isla de Quinchao, Chile. Y a mi estimada Ana Rossetti,
escritora admirada, que nos ha acompañado siempre desde que nos vio
nacer como grupo Generación de la Amistad en julio de 2005 durante el
congreso fundacional de los escritores saharauis. Gracias por estar
siempre ahí y por tus buenas ideas.
Gracias a la Casa de Africa y a Michel por hacerme sentir que estoy
siempre en mi casa africana. Mi gratitud a quién me ayudó en la
elaboración de este libro, a Conchi, mi compañera de lucha.
Bahia Mahmud Awah, 14 de diciembre de
2007
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