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La jaima de la poesía saharaui

EL SAHARA OCCIDENTAL ES NUESTRA TIERRA, LA POESÍA ES NUESTRA IDIOSINCRASIA Y EL AMOR ES NUESTRA LUZ

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Limam Boisha

Este diluvio nuestro Yo bebí los versos de la madera La quinta estación  Poligamia Dos manos Ramos de tempestad Galb
Missing (más de 24 años en Umdraiga) Caravana Aminetu Un beso La hoja verde Hay una gota

La palabra dulce

 

El viento de la Hamada mece

las palabras rotas

- y dulces-

de este amor que ya no liba

en tus senos de flores.

 

- "No me robes besos

en la concurrida África" -

 

La carne es una tierra libre

y llena de abundancia.

 

Ya no volveré a pronunciar

para ti

la palabra dulce,

esa que al decirla,

un pájaro azul o verde

levanta el vuelo

desde el nido de esta lengua

hasta el séptimo cielo de tu boca.

 

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Este diluvio nuestro

 

Parece que las ratas no avisaron

de que venía el diluvio.

 

Parece que nadie las vio recoger su equipaje,

irse hacia las altas colinas.

 

¿La sabiduría de nuestros ancianos

no pudo descifrar las señales?

 

Y nadie preparó la barca,

ni desempolvó las velas de su baúl.

 

Y llegó el diluvio...

y desmoronó la mitad

de nuestro pellejo de barro.

 

Y nos dejó pasmados

con otra herida de guerra.

 

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Yo bebí los versos de la madera

 

En mi infancia yo bebí

los versos de la madera.

 

Un almurabit me enseñó

a fundirlos en el alma.

 

En su mano colocó

una lisa madera,

castaño de rostro bello.

 

Con tinta de carbón

empapaba su fina pluma.

 

Escribía versos

en la memoria de la madera.

 

Después de las lecciones

vertía agua en la poesía.

 

Un caudal de versos descendía.

"Tómatelo todo-dijo-

para que fecunde tu mente".

 

En mi infancia yo bebí

los versos de la madera.

 

Un almurabit me enseñó

a fundirlos en el alma.

 

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La quinta estación

 

Mi ciudad está sin localizar

en la geografía del desamparo,

aúlla bajo los escombros

de castigados valles,

sus ecos estallan

contra las murallas del silencio

contra la impunidad de los televisores.

 

Mi ciudad tiene castillos de adobe

y vestigios de palacios

y vasijas de Cluster Bombs

y semáforos de proyectiles

y carpas con las manos alzadas

rogando justicia al más allá.

 

Mi ciudad, mi casta ciudad,

en su sueño fue violada,

sus aves emigraron

confundidas de estación.

 

En su constante penar

algunas palomas se quedaron

durmiendo la eterna siesta.

 

En el calendario llovió

abundancia del hambre,

el frío, desesperanza, calor.

 

Mi ciudad se carcome

impregnada de miedo,

huérfana de legitimidad.

 

En sus estériles avenidas

deambulan militares y rebaño

de mercaderes, usureros y ojeadores

aparatos de escucha y sospecha.

 

Mi ciudad cuenta en su pellejo

más de veinte cicatrices,

cuenta nostalgias guardadas

en las gavetas de la memoria

esperando el divino soplo

que las desempolve.

 

Mi ciudad será localizada,

cuando reine

su implacable fragancia

y los cartógrafos

se acuerdan de la otra

propiedad del zumo de limón.

 

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La hoja verde

 

Hay un silencio

que quiebra la palabra.

 

Y la palabra quiebra

el silencio transparente

en la inmensidad del Sahara.

 

en las mañanas despiertas

entre las estrofas de un poema

se filtra

el amargo vaso de la vida.

 

Desde el fondo de una tetera

suavemente galopa,

respira el sonido

al ritmo de un tabal de agua.

 

Cuando las hojas se abren

lo artificial se rompe

y se ahogan los vasos

en el jugoso manantial

engendrando dulce amor.

 

Cuando brota la espuma

el alma dialoga.

Los vasos con su dialecto

aportan el sensual suspiro

entre dos distintas manos

para derretirse en mensaje explosivo.

 

La muerte de un vaso

es un instinto de la vida.

 

La luz verde se entrega

al ritmo del misterio encantador,

al dulce sueño de las noches dormidas,

a las deseadas citas

en la callada esquina.

 

La hoja

es por fin libre y ardiente

cuando rompe la sed

en tus labios de esmeralda.

 

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Dos manos

 

Sobre las finas dunas

se dibujan dos manos.

 

Cuánta leyenda se arruga

en la línea de la vida.

 

Cuántas espinas duermen

como el niño en la cuna.

 

Cuántas manos aplauden

con la ausencia de otras páginas gitanas.

 

Cuántas manos se estampan para

despistar a los cardenales de la profecía.

 

Cuántos senos se acarician antes de

escuchar el primer grito de la misericordia.

 

Cuántos corazones esperan la vuelta para

beber en los pezones de la auténtica frontera.

 

Cuántos dedos separan

la verdad de la mentira.

 

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Ramos de tempestad

 

El niño ofrece

con sus ojos,

con el triste brillo

de su rostro,

lo único que tiene.

El niño no tiene nada,

y en medio de la nada

hay un árbol de duna,

el Dios del viento estornuda

y el niño ofrece

a su amigo

de otra cultura

un ramo de tempestad,

lo único que tiene

en esta dura vida.

 

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Los caminos del sur

 

No olvides decir

los nombres de Dios

si vas por los caminos del Sur.

En las llanuras de Tiris

el polvo está de fiesta

después de las bendiciones.

Un brindis rompe la nostálgica canción

desde el Valle de la Tristeza

hasta el Corazón de los Escorpiones.

Cuando la luna se abriga

la anciana noche se asila

en la silueta de una hoguera.

Una nave de ardiente ceniza

embriagada de ansiedad

toma tierra en la bahía.

Entre los pasajeros

está ella desnuda,

con su pelo negro, liso,

que al muslo le llega.

Anda esposada de vendas y henna

entre las piedras sin edad

y las regiones sin lagos.

Entre besos y tempestades,

entre abrazos y promesas,

hay olor a contrabando.

No olvides decir

los nombres de Dios

si vas por los caminos del Sur.

 

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Missing (más de 24 años en Umdraiga)

A Abidin Buzaid y otros

 

Pronunció con sus hijos

los versos de una última oración.

 

Y un amanecer de escarlata

trajo enjambres

de oscuras abejas atroces

cargadas de atolondradas astillas.

 

Y en Umdraiga

llegó el aviso,

para escampar la amenaza,

para ladrar

a los invisibles perros

que defecan estrépitos patíbulos

sobre nómadas

que no buscan

precisamente

el rastro de la lluvia.

¿Quién sigue las huellas

de sus mitigados pasos ?

¿Quién talará la interrogante

que aloja la anhelada novedad?.

De la esperanza noticia

que nunca muere

a las veinte y cuatro horas

 

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Caravana

 

Donde se encomienda al Altísimo

la dicción de la ruta,

y se derriten ilegibles principios

sobre el crepúsculo,

y se penetra el vientre de la patria,

y se come en la unión

del estrecho territorio del cuenco,

y se camina,

y se desviste el camello de la sal,

y se duerme con el denso color

de la hipótesis del peligro,

y se murmura el hambre de la jaima,

y se vislumbra

...

y se llega.

 

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Un beso

 

Un beso,

solamente un beso,

separa

la boca de Africa

de los labios de Europa.

 

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Poligamia

 

No quiero hacer

arrugadas aclaraciones,

ni leer un prospecto sagrado;

tampoco quiero

hurgar en la historia de la herida.

 

Pero cuando veo

algunos rostros hisurtos,

más bien pienso

en otra cosa,

y digo:

esta vez hablaré claro,

rotundo.

 

Yo soy un hombre

que practica la poligamia,

y cuento con una ventaja:

mi religión me lo permite.

 

Tengo tres…

tres amantes…

y a las tres las quiero por igual.

 

Eso es todo,

y lo confieso en alta voz,

al amigo y al desconocido,

al vecino,

con su expresión devota,

y a Ella, mi querida aurora.

 

Tengo tres…

tres amantes:

Sahara, Cuba y Canarias;

y a las tres

las quiero por igual.

 

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Hay una gota

 

Hay una gota de rabia

quemándonos las gargantas

 

La sangre corre a borbotones

salpicando los rostros y los pies descalzos,

los nidos y las escrituras.

por una palabra, sencilla y profunda,

la bandera en el aire,

la sangre corre a borbotones.

 

Hay un grito de rabia

que anuncia la tormenta,

y el miedo estalla

entre las manos de los verdugos.

 

El fuego se ha extendido

desbordando los cuerpos,

los atados versos dóciles,

y el culto a los retratos estúpidos.

 

Y aunque se han secado las fuentes

de la húmeda paciencia,

aún nos queda

una gota de rabia

quemándonos las gargantas.

 

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Aminetu

 

En Ti araron un surco

y desgajaron tus ramas,

tus tallos,

tus pétalos.

 

Te negaron

sorbos de agua,

rayos de luz,

y hasta un trozo de Melhfa.

 

Pero en Ti existe

una exuberante vegetación de memoria,

una brisa del océano,

y esa próxima

y anhelada lluvia nuestra.

 

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Galb

 

A mis amigos Isabel y Gonzalo

 

Me pregunta un viajero

qué significa un galb.

 

Digo yo, por ejemplo,

que Miyek es un lunar

en el vientre de esta tierra.

que Ziza, por ejemplo,

es pecho en lengua bereber,

y que el ala de una duna

puede tocar el mar del cielo.

 

Digo yo, por ejemplo,

que en los altos picos

de prismáticos amaneceres

- frotando su piel-

hay mucha vida dormida.

 

Que en la piedra pasajera

hay platillos estacionados,

islas que emergen

desde el océano de la nada.

 

Un galb puede ser, por ejemplo,

el nombre de una muchacha esculpida

entre las pestañas de una cueva.

 

Como Tiris es el ombligo del Sahara,

galb es un corazón,

corazón de piedra.

 

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Última modificación: 07 de octubre de 2007.