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La jaima de la poesía saharaui

EL SAHARA OCCIDENTAL ES NUESTRA TIERRA, LA POESÍA ES NUESTRA IDIOSINCRASIA Y EL AMOR ES NUESTRA LUZ

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Luali Lehsen

Supongamos Vamos a despertarnos Déjame El verano El tiempo va
Independencia Tus manos Sinopsis Tu voz vive

 

Al fin el cielo se acordó de nosotros

 

Al fin el cielo se acordó de nosotros,

los niños giraban como trompos pidiendo lluvia,

y febrero, como siempre, respondió a sus plegarias.

 

Diluvió como nunca,

y la barca de barro, donde navega nuestro sueño,

se deshizo,

¡tierra en la tierra!

 

La esperanza de los hombres azules se ha quedado desnuda,

pero no ha muerto,

brotará renovada, con las flores del desierto,

que saben dormir en la memoria del suelo,

hasta que algún febrero, redimido con plegarias de niños,

las despierte.

 

Al fin el cielo se acordó de nosotros,

cuando todo el universo nos tenía en el olvido.

 

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Supongamos

 

Supón que cada amanecer sea una puerta de acceso al día

Supón que los sueños sean armas de fuego

Supón que el alba sea un detector de sueños

Supón que algún día no te dejen entrar.

 

Supón que el vuelo de un pájaro se pueda enlatar en un trozo de cielo

Supón que lo subasten en un mercado

Supón que adquirirlo sea un lujo.

 

Supón que un niño sea un papel en blanco

Supón que la tinta que escribe su memoria triste sea siempre roja

Supón que esté en tus manos poder hacerlo con los colores del arco iris

Supón que no lo hagas por pereza.

 

Supón que las flores de pronto se vuelvan racistas

Y rechacen tu mano ya no por blanca, negra, o amarilla

Sino por mano.

Supón que la sonrisa se vuelva una moneda de cambio

Y supón que fueras pobre o limosnero o avaro

Supón que una carcajada sea toda una fortuna

Supón que te la roben.

 

Supón que el tiempo se vuelva tangible como el agua

Supón que le dé por congelarse

Supón que te sorprenda fuera de casa.

 

Supón que puedan privatizar el aire

Supón que respires a crédito

Supón que un día no puedas cumplir

Supón que te hipotequen los pulmones.

 

Supón que seas solo una hipótesis, es decir, una suposición de dios

Supón que te descarte.

 

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Vamos a despertarnos

 

Vamos a despertarnos del  letargo de este sueño

que corroe nuestra memoria.

 

Disparad vuestras carabinas de olivo

contra las tempestades del olvido,

que pretenden vaciar nuestros cofres,

del dolor de las guerras,

del suicidio del tiempo,

de la esterilidad del alma.

 

Mirad hacia el espejo de ayer para contemplar

nuestro peor rostro;

El de los escombros del amor en la ciudad ausente,

El de los espejismos donde vaga nuestra infancia,

El de la tempestad de lágrimas que ensució el rostro del cielo.

 

Y recordad la ignominia de los pechos que amamantan

La voraz apetencia de la guerra.

NO OLVIDAD, NO OLVIDAD

 

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Déjame

 

Déjame creer en ti

para seguir atado a algo.

quiero volver a ver tu rostro,

en este minuto de paz,

 

entre este siroco que se va

y el próximo que llegue.

asomarme a mirar este atardecer

desde el apacible amanecer de tus ojos.

 

Déjame pensar que

el aire de tu aliento

es el aliento de mi aire,

que la noche es un estigma

de nuestros cuerpos,

la mañana un descenso de tus brazos

y el crepúsculo, solo,

un capricho de tus besos

déjame seguir atado

al silencio de tu amor

para seguir amando

el dolor de tu silencio

 

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El verano

 

El verano es una estación de soledades mustias.

La tierra rinde su pleitesía ante el sol

y nuestros cuerpos, corazón de la tierra,

se tuercen mientras dura la reverencia.

El viento es una navaja afilada

que destroza la tarde.

 

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El tiempo va

 

El tiempo va, siempre va

dejando callos en las manos

de la historia.

Los años se precipitan

como perlas de un rosario

sobre la ya longeva memoria

del exilio.

La providencia talla

nuestros pasos de mañana

en un camino sin brazos,

sin flores en lo bordes,

y sin ti en el horizonte.

 

El tiempo va, siempre va

arrastrando las cicatrices del universo

hacia un norte apoteósico.

Los días sobre vuelan, sin ruido,

como aves de rapiña,

el techo de este hogar sin raíz

donde anida el sueño de nuestros hijos.

 

El tiempo va, siempre va.

 

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Tiris

 

Quiero huir del vientre

De esta nov ajena.

Dormir un sueño sin primaveras postergadas,

Sin cláusulas de perdón incumplidas,

Y despertarme en tu vientre, Tiris.

Espantar la soledad con un abanico

De versos inspirados por tu inmensidad.

Vaciar mi alma en la bondad de tu alma,

Repasar la memoria del universo

En la poesía de tus paisajes

Y escuchar el eco de tus montañas,

La gloria de la infancia del mundo,

El galope de una caravana sobre el cristalino rostro

De tus llanuras

Y sentir la paz que los dioses cincelaron con bondad

En tu rostro.

 

Tu rostro de mar al que se le congelaron las olas.


Independencia

 

Vengan las lluvias primaverales

a bañar nuestra almas de las mugrientas

manchas finisecualeres que dejó

la

guerra.

 

Ven

a abrazar mi tumba de mártir

para luchar en un solo bloque contra

la

claudicación.

 

Vengan las noticias vespertinas

con la novedad acuciadora

de un amanecer distinto.

 

Ven

a multiplicar tu mirada por la mía

para fortalecer la fuerza de la verdad

desde el exilio del siglo.

 

Vayamos tú

y yo y ellos

a mirar las diferencias de nuestros

rostros en el espejo de la INDEPENDENCIA.

 

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Tus manos

 

Como las nubes, tus manos saben que la libertad es hija del viento y el cielo.

Y tienen la opaca transparencia de las nubes,

y la infinita bondad del agua.

Porque son agua y como el agua son el principio de la vida

 

Y tus manos saben sumergirse como notas de una canción perenne en las profundidades del alma y luego emerger con todas las luces de la esperanza.

Porque todo en tus manos se revitaliza

y baila

y la vida se convierte en una danza que mueve las venas de la memoria

 

Y tus manos son el umbral de la vida, la primera puerta siempre abierta y son la montaña donde habita el eco del primer llanto y son el mar donde navega el velero de la próxima sonrisa.

Y son la barricada que cobija nuestros ojos de los polvos que ahogan los caminos

 

Y por tus manos fluye el manantial de la vida, porque en ti habita la memoria de la semilla que sabe perpetuar el árbol, y porque en ti el universo es una mirada perpetua a la eternidad, a lo que fuimos, al sol de hoy y al punto donde confluyen todos los horizontes que beben de tus manos

 

Y la patria es un diminuto territorio cuyos horizontes empiezan y terminan en tus manos, porque son la vanguardia del alma y porque

 

saben fundirse en otras manos y convertirse en sostén y en caricia y en norte.

Y tus manos saben romper la frontera con el otro y llevarlo a las inmediaciones del alma.

 

Y cuando tus manos son relegadas al vacío de la existencia, tus manos saben conjugar los verbos de la supervivencia y sacarle al barro su esencia de abrigo para cobijar la esperanza de los vientos que pretenden congelar el alma del universo.

 

Y saben tus manos reparar los quebrantos que dejan los vendavales a su paso por la vida

 

Y a veces tus manos son como alas del silencio que vuelan sobre el tejado del exilio y condimentan los días

 

Y aunque tus manos mueran serán siempre suaves vientos que arrastran la vida sobre las vértebras de las horas.

 

Y son tus manos la lengua del silencio, el grito de los verbos, la furia de la injusticia

 

Porque tus manos saben ser bastón para las manos ciegas

 

Saben ser la cuerda que tira de otras manos.

 

El pan tiene tus venas y en tus manos más que sustento es un destino.

 

Y cuando tus manos se cansan tus manos saben congelar la ilusión en las espumas del tiempo y reducirlo a su esencia más remota, la paciencia.

 

Y saben tus manos el lenguaje de los tambores que doblaron para festejar la luz del principio de los tiempos.

Porque en tus manos conviven los ritmos de la génesis, de la cotidianidad y del porvenir

 

Y cuando el día muere sin novedad y la implacable noche divide nuestras luces, tus manos saben ser el cuerpo de la oración que reza por nuestras manos.

 

Clama por el mundo que desterró tus manos, cercenó tus manos,

Un mundo a la medida de tus manos, un mundo mejor.

 

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Sinopsis

 

Un tornado de petardos despertó el sueño de la noche.

Cuando el desierto se empezaba a creer metrópoli.

 

El áspero viento del norte tocó las trompetas de la guerra.

Y alguien en nombre de la libertad sacudió la memoria del tiempo.

 

Desde entonces los días empezaron a nacer muertos.

Y nuestra infancia naufragó en la turbulenta marejada del éxodo.

 

La cálida llovizna del amor mojó nuestros cuerpos en un lecho ajeno.

Y nos despertó el peso de las distancias con el corazón quebrado.

 

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Tu voz vive

           

A Mahafud, una voz quebrada en la espera.

 

No ha muerto tu voz

 

Tu voz, vive entre los ruidos del mundo

que te ha dejado sin voz

 

No ha muerto tu voz

 

Tu voz, se ha ido a gritar su rabia

desde el exilio del alma, a pregonar la limosna de ser

desde el silencio de su reencarnación en mi voz.

 

No ha muerto tu voz

 

Tu voz, es una endeble nota en el concierto de voces,

ya sin rostro, sin hoy y sin mañana, sin nosotros,

quizás con dios

 

Tu voz

Es a veces un eclipse en mi voz.

Un día muerto sin ecos.

Un traspié de la esperanza,

O un horizonte posible

 

Otras veces es

El viento donde galopa mi voz,

Un antojo en la comisura de los labios del alba,

O un apacible rinconcito en alguna esquina de la vida

 

Tu voz será siempre una ausencia en mi voz

 

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