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Al
fin el cielo se acordó de nosotros
Al fin el cielo se acordó de
nosotros,
los niños giraban como trompos
pidiendo lluvia,
y febrero, como siempre, respondió
a sus plegarias.
Diluvió como nunca,
y la barca de barro, donde navega
nuestro sueño,
se deshizo,
¡tierra en la tierra!
La esperanza de los hombres azules
se ha quedado desnuda,
pero no ha muerto,
brotará renovada, con las flores
del desierto,
que saben dormir en la memoria del
suelo,
hasta que algún febrero, redimido
con plegarias de niños,
las despierte.
Al fin el cielo se acordó de
nosotros,
cuando todo el universo nos tenía
en el olvido.
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Supongamos
Supón que cada amanecer sea una
puerta de acceso al día
Supón que los sueños sean armas de
fuego
Supón que el alba sea un detector
de sueños
Supón que algún día no te dejen
entrar.
Supón que el vuelo de un pájaro se
pueda enlatar en un trozo de cielo
Supón que lo subasten en un mercado
Supón que adquirirlo sea un lujo.
Supón que un niño sea un papel en
blanco
Supón que la tinta que escribe su
memoria triste sea siempre roja
Supón que esté en tus manos poder
hacerlo con los colores del arco iris
Supón que no lo hagas por pereza.
Supón que las flores de pronto se
vuelvan racistas
Y rechacen tu mano ya no por blanca,
negra, o amarilla
Sino por mano.
Supón que la sonrisa se vuelva una
moneda de cambio
Y supón que fueras pobre o
limosnero o avaro
Supón que una carcajada sea toda
una fortuna
Supón que te la roben.
Supón que el tiempo se vuelva
tangible como el agua
Supón que le dé por congelarse
Supón que te sorprenda fuera de
casa.
Supón que puedan privatizar el aire
Supón que respires a crédito
Supón que un día no puedas cumplir
Supón que te hipotequen los
pulmones.
Supón que seas solo una hipótesis,
es decir, una suposición de dios
Supón que te descarte.
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Vamos
a despertarnos
Vamos a despertarnos del
letargo de este sueño
que corroe nuestra memoria.
Disparad vuestras carabinas de olivo
contra las tempestades del olvido,
que pretenden vaciar nuestros
cofres,
del dolor de las guerras,
del suicidio del tiempo,
de la esterilidad del alma.
Mirad hacia el espejo de ayer para
contemplar
nuestro peor rostro;
El de los escombros del amor en la
ciudad ausente,
El de los espejismos donde vaga
nuestra infancia,
El de la tempestad de lágrimas que
ensució el rostro del cielo.
Y recordad la ignominia de los
pechos que amamantan
La voraz apetencia de la guerra.
NO OLVIDAD, NO OLVIDAD
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Déjame
Déjame creer en ti
para seguir atado a algo.
quiero volver a ver tu rostro,
en este minuto de paz,
entre este siroco que se va
y el próximo que llegue.
asomarme a mirar este atardecer
desde el apacible amanecer de tus
ojos.
Déjame pensar que
el aire de tu aliento
es el aliento de mi aire,
que la noche es un estigma
de nuestros cuerpos,
la mañana un descenso de tus brazos
y el crepúsculo, solo,
un capricho de tus besos
déjame seguir atado
al silencio de tu amor
para seguir amando
el dolor de tu silencio
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El
verano
El verano es una estación de
soledades mustias.
La tierra rinde su pleitesía ante
el sol
y nuestros cuerpos, corazón de la
tierra,
se tuercen mientras dura la
reverencia.
El viento es una navaja afilada
que destroza la tarde.
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El
tiempo va
El tiempo va, siempre va
dejando callos en las manos
de la historia.
Los años se precipitan
como perlas de un rosario
sobre la ya longeva memoria
del exilio.
La providencia talla
nuestros pasos de mañana
en un camino sin brazos,
sin flores en lo bordes,
y sin ti en el horizonte.
El tiempo va, siempre va
arrastrando las cicatrices del
universo
hacia un norte apoteósico.
Los días sobre vuelan, sin ruido,
como aves de rapiña,
el techo de este hogar sin raíz
donde anida el sueño de nuestros
hijos.
El tiempo va, siempre va.
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Tiris
Quiero huir del vientre
De esta nov ajena.
Dormir un sueño sin primaveras
postergadas,
Sin cláusulas de perdón
incumplidas,
Y despertarme en tu vientre, Tiris.
Espantar la soledad con un abanico
De versos inspirados por tu
inmensidad.
Vaciar mi alma en la bondad de tu
alma,
Repasar la memoria del universo
En la poesía de tus paisajes
Y escuchar el eco de tus montañas,
La gloria de la infancia del mundo,
El galope de una caravana sobre el
cristalino rostro
De tus llanuras
Y sentir la paz que los dioses
cincelaron con bondad
En tu rostro.
Tu rostro de mar al que se le
congelaron las olas.
Independencia
Vengan las lluvias primaverales
a bañar nuestra almas de las
mugrientas
manchas finisecualeres que dejó
la
guerra.
Ven
tú
a abrazar mi tumba de mártir
para luchar en un solo bloque contra
la
claudicación.
Vengan las noticias vespertinas
con la novedad acuciadora
de un amanecer distinto.
Ven
tú
a multiplicar tu mirada por la mía
para fortalecer la fuerza de la
verdad
desde el exilio del siglo.
Vayamos tú
y yo y ellos
a mirar las diferencias de nuestros
rostros en el espejo de la
INDEPENDENCIA.
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Tus
manos
Como las nubes, tus manos saben que
la libertad es hija del viento y el cielo.
Y tienen la opaca transparencia de
las nubes,
y la infinita bondad del agua.
Porque son agua y como el agua son
el principio de la vida
Y tus manos saben sumergirse como
notas de una canción perenne en las profundidades del alma y luego
emerger con todas las luces de la esperanza.
Porque todo en tus manos se
revitaliza
y baila
y la vida se convierte en una danza
que mueve las venas de la memoria
Y tus manos son el umbral de la
vida, la primera puerta siempre abierta y son la montaña donde habita
el eco del primer llanto y son el mar donde navega el velero de la próxima
sonrisa.
Y son la barricada que cobija
nuestros ojos de los polvos que ahogan los caminos
Y por tus manos fluye el manantial
de la vida, porque en ti habita la memoria de la semilla que sabe
perpetuar el árbol, y porque en ti el universo es una mirada perpetua a
la eternidad, a lo que fuimos, al sol de hoy y al punto donde confluyen
todos los horizontes que beben de tus manos
Y la patria es un diminuto
territorio cuyos horizontes empiezan y terminan en tus manos, porque son
la vanguardia del alma y porque
saben fundirse en otras manos y
convertirse en sostén y en caricia y en norte.
Y tus manos saben romper la frontera
con el otro y llevarlo a las inmediaciones del alma.
Y cuando tus manos son relegadas al
vacío de la existencia, tus manos saben conjugar los verbos de la
supervivencia y sacarle al barro su esencia de abrigo para cobijar la
esperanza de los vientos que pretenden congelar el alma del universo.
Y saben tus manos reparar los
quebrantos que dejan los vendavales a su paso por la vida
Y a veces tus manos son como alas
del silencio que vuelan sobre el tejado del exilio y condimentan los días
Y aunque tus manos mueran serán
siempre suaves vientos que arrastran la vida sobre las vértebras de las
horas.
Y son tus manos la lengua del
silencio, el grito de los verbos, la furia de la injusticia
Porque tus manos saben ser bastón
para las manos ciegas
Saben ser la cuerda que tira de
otras manos.
El pan tiene tus venas y en tus
manos más que sustento es un destino.
Y cuando tus manos se cansan tus
manos saben congelar la ilusión en las espumas del tiempo y reducirlo a
su esencia más remota, la paciencia.
Y saben tus manos el lenguaje de los
tambores que doblaron para festejar la luz del principio de los tiempos.
Porque en tus manos conviven los
ritmos de la génesis, de la cotidianidad y del porvenir
Y cuando el día muere sin novedad y
la implacable noche divide nuestras luces, tus manos saben ser el cuerpo
de la oración que reza por nuestras manos.
Clama por el mundo que desterró tus
manos, cercenó tus manos,
Un mundo a la medida de tus manos,
un mundo mejor.
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Sinopsis
Un tornado de petardos despertó el
sueño de la noche.
Cuando el desierto se empezaba a
creer metrópoli.
El áspero viento del norte tocó
las trompetas de la guerra.
Y alguien en nombre de la libertad
sacudió la memoria del tiempo.
Desde entonces los días empezaron a
nacer muertos.
Y nuestra infancia naufragó en la
turbulenta marejada del éxodo.
La cálida llovizna del amor mojó
nuestros cuerpos en un lecho ajeno.
Y nos despertó el peso de las
distancias con el corazón quebrado.
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Tu
voz vive
A
Mahafud, una voz quebrada en la espera.
No ha muerto tu voz
Tu voz, vive entre los ruidos del
mundo
que te ha dejado sin voz
No ha muerto tu voz
Tu voz, se ha ido a gritar su rabia
desde el exilio del alma, a pregonar
la limosna de ser
desde el silencio de su reencarnación
en mi voz.
No ha muerto tu voz
Tu voz, es una endeble nota en el
concierto de voces,
ya sin rostro, sin hoy y sin mañana,
sin nosotros,
quizás con dios
Tu voz
Es a veces un eclipse en mi voz.
Un día muerto sin ecos.
Un traspié de la esperanza,
O un horizonte posible
Otras veces es
El viento donde galopa mi voz,
Un antojo en la comisura de los
labios del alba,
O un apacible rinconcito en alguna
esquina de la vida
Tu voz será siempre una
ausencia en mi voz
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