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La jaima de la poesía saharaui

EL SAHARA OCCIDENTAL ES NUESTRA TIERRA, LA POESÍA ES NUESTRA IDIOSINCRASIA Y EL AMOR ES NUESTRA LUZ

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Mohamed Salem Abdelfatah, Ebnu

Lágrimas de arena La opulencia de los pobres Otra despedida Novedades Llegado el momento... Canta Mariam Ven
El poder Nuestra era Hijos del sol y el viento un día romántico Ausencia Si mañana  

Esperanza

A todos los saharauis que esperan

entre las sombras del terror

el día de la definitiva libertad.

 

 

Entre las calles

enrejadas del olvido,

las manos atadas

a las espaldas del tiempo,

hierven tus desordenados

huesos de porcelana.

 

Rumores me traen

tu reciente dolor  añejo.

La  leyenda crece

con tus lamentos al alba.

Mientras,

tus  sueños vagan condenados,

esquivando uniformes y espías.

 

Sin embargo

más allá de tus labios rotos,

del hermoso rostro desfigurado,

de la mirada oscura y ausente,

se adivina tu laudable sonrisa de gloria.

Tu firmeza de acacia solitaria.

Tu fiel esperanza de libertad y primavera.

 

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La opulencia de los pobres

 

IGLESIAS

MEZQUITAS

SINAGOGAS

PAGODAS

 

Hermosas formas y alturas

se alzan en nombre de Dios

desafiando la miseria de los pobres

de los eternos vagabundos del señor

que pululan por las callejuelas de la vida

implorando al todopoderoso

un simple cobijo

donde abrigar su hambre de mañana.

 

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El poder

 

Hoy es día de fiesta

los poderosos mostrarán orgullosos

sus fastos al poder.

 

Los otros sacrificarán sus sueños

y la sumisión de sus antepasados.

 

Los pobres ¿Qué sacrificarán?

lo más seguro

es que devolverán al señor

la única riqueza que les regaló

le ofrecerán sus hijos

pero antes

esperarán hasta que el sol

se eleve dos palmeras sobre el horizonte

por si el arcángel quiere aparecer.

 

¿Quién sabe si no se repite el milagro?

y además

¡Dios es tan poderoso.!

 

 

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Nuestra era

 

Esta es la era

de la soledad y el silencio

los amantes son desconocidos

que vagan tomados de las manos

por aceras distintas

en las interminables calles

de ciudades perdidas.

 

Los transeúntes cabizbajos

van tropezando con

la podredumbre del futuro

que anuncian los lumínicos

de rascacielos invisibles.

 

Los niños se arrastran

mudos y descalzos

cargando sus penas

en busca del presente.

 

Mientras

el mundo va nadando

en aguas turbias

de ríos hediondos

que desembocan en el umbral

del nuevo milenio.

En esta edad

de hambrunas y guerras

en esta era

en que a nadie

se le ocurre pedir

una palanca para mover el mundo.

 

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Hijos del sol y el viento

 

Aún vivimos en las esquinas

de la nada

entre el norte y el sur de las estaciones.

 

Seguimos durmiendo

abrazando almohadas de piedra

como nuestros padres.

 

Perseguimos las mismas nubes

y reposamos bajo la sombra de las acacias desnudas.

 

Nos bebemos el té a sorbos de fuego

caminamos descalzos para no espantar el silencio.

 

Y a lo lejos

en las laderas del espejismo

todavía miramos, como cada tarde

las puestas de sol en el mar.

 

Y la misma mujer que se detiene

sobre las atalayas del crepúsculo

en el centro del mapa nos saluda.

 

Nos saluda y se pierde

en los ojos de un niño que sonríe

desde el regazo de la eternidad.

 

Aún esperamos la aurora siguiente

para volver a comenzar.

 

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Un día romántico

 

Era un día romántico

solitario y gris

como estas colinas.

 

Todo era escaso

melancólico y triste.

 

--Excepto nosotros—

que, en la abundancia

y la gracia del señor,

el pan y las heridas

compartíamos con las moscas.

 

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Ausencia

 

Desde los escombros de mi cuerpo

azotado por el viento y la lluvia

renacen las ganas

de tiempos ya casi inmemoriales

cuando aquella noche

escribí mi vida sobre tu vientre

con espermas celestes.

 

Desde los restos de mi osamenta

busco tus manos

para rascarme la sed

del último suspiro

que ahogué entre tus piernas.

 

Desde esta celda

reclamo mi soledad

que una noche huyó contigo

dejándome solo

entre tus fantasmas y mis verdugos.


Si mañana

 

Si mañana desapareciera

en el infinito de la gruta del olvido

mi galaxia

yo podría reír o llorar

-- Eso depende—

pero me gustaría más reír

y no darle el último adiós a mi vida.

 

Si llorara

mi llanto sería silencio

porque no solamente pierdo

mi galaxia

también pierdo la tuya.

 

Si mañana

súbitamente desapareciera

el dolor que deforma mis piernas

ofreceré a los senderos mis pasos

con amor

y repartiré mi corazón y mis manos

entre aquellos que son humanos

sólo porque aún pueden sentir

el dolor.

 

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Ven

 

Ven a sentir la paz de la distancia

a contar las horas del exilio silencioso.

 

Ven a meditar sobre la gramática

de las hierbas secas de primavera.

 

Ven a sentir las caricias del siroco

en tu piel muerta.

 

Ven a besar el excitante polvo

de los caminos del viento.

 

Ven a escuchar los ecos del tiempo

en los ojos plateados de la memoria.

 

Ven a recordar juntos

el olor de la última lluvia.

 

Ven a sobar el vientre

de una cascabel grávida de palomas.

 

Ven a perseguir los espejismos

para saciar tu sed de vergüenza.

 

Ven a devorar las nuevas flores

que parió la ingratitud de las estaciones.

 

Ven a roer los huesos

que sobraron del banquete de la guerra.

 

Ven a beber el último vaso

del primer té de tu infancia.

 

Ven a escalar las alturas

de la añoranza perdida.

 

Ven a permutar tus dientes de leche

por los colmillos de la serpiente noctámbula.

 

Ven a mirarte el triste rostro

en el espejo de una mañana olvidada.

 

Ven con tus penas

Ven, incluso, con tus glorias. 

 

Ven a llorar

sobre la tumba de una madre

que llora eternamente

para que tú derrames una lágrima.

 

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Amgala

 

Las olas del tiempo rompen

contra los muros de la memoria

erosionando las huellas

de mi infancia lejana.

 

La distancia,

engulle los indefensos recuerdos

que vagan dispersos a la deriva.

--El almuédano despierta la mañana—

y yo me acuerdo de ti, Amgala.

 

Bajo las estrellas

recito el nombre de Alá…

las suras del Corán,

esquivo la extraña mirada

y las lágrimas se derraman

sobre el cuaderno de lengua castellana.

 

De la aburrida escuela

me iba al encuentro con el mar

mi seco río de orillas blancas y tibias

collar dorado que acaricia

las sombras de las montañas y los pastores

riberas donde jugaba al escondite

con las olas y las flores.

 

--El almuédano perdió la voz

y el maestro cruzó la frontera—

 

Sola te quedaste, Amgala

sin vientre y sin senos

sin brazos y sin ojos

sin padre y sin mí.

 

Al duende parlanchín,

esclavo de tus pozos y alturas

se le ahogó la voz en la distancia.

 

--Ya no me responde—

 

¿Acaso murió de soledad…

o lo desterró la tormenta

que arrasó tus polvorientas calles

donde aún ruedan

mis sueños y mis canicas?

 

La tormenta,

arrancó la acacia

de los huesos colgantes

y secó el huerto

de los higos verdes y sandías.

 

Las mariposas

se quedaron sin niños

y se alejaron persiguiendo sonrisas

entre los proyectiles de la guerra.

 

--Tras los barrotes del invierno

espera, pacientemente, la primavera—

 

Esperas tú.

 

Espero yo.

 

Espera la mujer

que grita su último dolor

destrozando el silencio

y el niño que llega de madrugada.

 

Esperamos todos

en esta estéril inmensidad

que se extiende entre el cielo y la nada.

 

Amgala, sin mí te quedaste

pero quedaste conmigo

abrazada a mis venas

alimentando mi corazón

de caravanas de sal y de miel

de gacelas paleolíticas y golondrinas

de odres de leche y palmeras.

 

Sin mí te quedaste

pero conmigo volverás

para encontrarnos y pernoctar

bajo la sombra de tu aliento

en el interior de tu extraviada muralla

y quedarnos a solas

contigo y tus reliquias de barro y piedra.

 

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Lágrimas de arena

 

Tiempo de escombros

que se derrama

sobre la miseria infantil.

 

El pan se fosiliza

en un horno fantasma

y la leche se evapora

en los pechos secos del espejismo.

 

El agua emigra hacia el norte

y un niño pregunta por el mar.

 

Las lágrimas de arena

surcan el rostro del viento.

 

Una madre sin esperanza

comienza a llorar

y un padre de impotencia

vuelve los ojos hacia La Meca

y se pone a rezar.

 

 

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Otra despedida

 

Al sur de la almohada

queda un adiós ajeno,

erizando nuestro abrazo.

Un adiós

como un conjuro de la ausencia,

para desterrar a los amantes

nerviosos de la aurora.

 

Nos aferramos al abrazo,

al presente,

a la tradición que domesticamos

evocando los primeros besos

que acallaron las voces

de nuestros silencios vagabundos.

 

Al sur de la almohada,

queda flotando el aroma de la duda.

Dos amantes.

Dos silencios.

Dos soledades,

se cruzan sobre las ascuas

de una nueva despedida.

 

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Novedades

 

Sentado en un café

busco entre los anuncios de un periódico

las novedades del día.

 

¡Al fin los encuentro...!

 

Las mismas de ayer

o del año pasado.

Muertes, abusos.

Guerras, hambrunas...

 

“ Se pospone el futuro

hasta nuevo aviso”

“Seis universitarios saharauis

son detenidos en Marrakech,

porque otros seis han sido

condenados a prisión”.

 

Me quejo de la calidad

del café de Etiopía.

¿Qué más puedo hacer?

Tal vez mucho...

Tal vez nada...

Pero me preocupa alejarme,

sentirme cada vez más ajeno

a mi propia historia.

 

¡La cuenta por favor!

 

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Llegado el momento...

 

Llegado el momento

hemos de volver 

a buscar las huellas

que alimentaron

la voracidad del viento.

Los aromas

que se disiparon

entre las densas tardes

de inciensos invasores.

 

Qué queda...

después de las huellas,

después de los aromas.

 

Sólo la añoranza

de volver a lo que el tiempo

desterró para siempre de nuestras miradas.

 

Qué queda...

 

Sino vestigios

de una vida abandonada.

Una pala de sepulturero.

Y un montón de piedras que

señalan las fronteras de la muerte.

 

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Canta Mariam

 

Canta Mariam,

Canta.

que tengo el corazón ausente

y la voz quebrada.

Canta Mariam,

Canta.

Que Sreiser Dahbu ha vuelto

y los caballos dejaron

de llorar su ausencia.

Canta Mariam,

Canta.

Que las olas vuelven

a besar tu risa

y un niño por las calles de El Aaiun

te llama hermana.

Canta Mariam,

Canta.

Que mi amor espera

en la tierra sin sombra

en la tristeza de mis versos

mientras cantas las nanas

que engendró tu voz

de flauta pastora.

Canta Mariam,

Canta.

 

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Última modificación: 06 de octubre de 2007.