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Tesoro
perdido
Mira como sopla el viento,
arrastrando las hojas que alimentan
Mi esperanza.
como el polvo en su regazo,
Nos cubre con su túnica.
para que la arena nos entierre
poco a poco en esta inmensidad
De la nada.
Él, salió de los suyos
para llenarse de sí mismo,
se encontró sentado en
una inmensa
Sábana de blanca arena.
y en su infinita soledad,
vació el cofre de sus recuerdos
buscando sin cesar,
como se busca a un tesoro
Sin mapa.
Su lejana infancia.
no, solo encontró arena y viento,
huellas borradas y piernas fatigadas
noches de ensueño sin almohada,
Pastoreando su existencia.
¿Acaso nací sin infancia o mi infancia, nació con
arrugas en la frente?
Ahora un soplo de arena
Le dio en la cara.
y al abrir los cansados ojos
se quedó consternado ante
El ocaso del sol.
lo vio con toda su fuerza,
trató con toda su fuerza de esquiva
A su imaginación.
y solo vio sangre, ceniza y negras tostadas
De nubes, dispersas en el fuego del crepúsculo.
y le ahogó el mismo Apocalipsis,
Que estrangula el sueño, de sus escasas noches.
Terminó la guerra.
y allí va un hombre sin pierna y con muleta.
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Cuna
de mi infancia
Cuna de mi infancia
ven a mí,
ilumina mi frente,
guía mis pensamientos
no dejes que la luna abandone mis noches,
y yo con los ojos cansados, contemplando
las huellas que va dejando
mi dedo en la arena.
Mis huellas son rayitas
sin significado y sin sentido
pero mi mente arde,
arde como brasa
como hierro fundido
por tanta arena.
Sí, porque ya me cansa la arena,
la piedra, el barro, el clima,
me cansa esta "paz" donde
uno olvida lo que espera.
Ya me canso de escribir
siempre sobre la arena,
sobre el niño que llora,
sobre el espejo y su rotura,
sobre la viuda que perdió
su amor en la guerra,
sobre este dolor inmenso y triste
de un pueblo que solo espera.
luz de un día, ilumina mi frente
y hazme vivir mi soberanía.
Haz apagar este Apocalipsis
de mi poesía.
Yo quiero escribir hogar, calles semáforos,
fábricas, puertos,
escribir ciudad.
Escribir el verso su aroma
y del aroma mi poesía.
Pero mientras tanto y mientras
está la luna,
seguiré haciendo estelas con mi índice en la arena,
mañana es otro día.
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Beduino
Puedo entender que la tierra
gira sobre un eje
que la luna brilla porque existe
un sol,
que la lluvia caiga del cielo
y luego la busquemos de las profundidades
de la tierra.
Pero lo que no puedo entender,
sabiendo que el camello
es libre, dueño del viento y del espejismo,
es tenerlo atado a la inmensidad.
El
Aaiún
Cuando aquel infame noviembre
se vistió de negro y con su guadaña
cortó mi ombligo
todo se volcó contigo.
Luego el tentáculo de la guerra
nubló con pólvora nuestro espacio.
Alguien en la trinchera gritó tu nombre
y desde entonces en cada corazón que va
dejando para el dolor una esperanza
me resuena tu nombre.
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La
ciudad ausente
Ciudad de mi ausencia
rota te quedaste
rota te quedaste cuando espantaron tu palomar
con estampidos de pólvora
cal y canto, porrazos y culatas
sangre y libertad se cruzan por tus calles
mirándose los pasos de tu mañana
Ciudad de mi ausencia
por más fantasmas que desfilan disfrazados
negándote la palabra
por más lenguas torcidas como carias en tus rincones
hay luz, alma, deseo, rebeldía, fuego en la frontera
y aquí en cada jaima en la espera
el eco de Aminetu Haidar, Ali Salem Tamek, Dadach,
Hmad Hamad, Brahim
Numria,
Leila
Lili, Mahyub Saadi, Toubali Hafed,
rehierva la sangre
para la vuelta.
Oh, El Aaiún de la cuna
umbral para nuestra sed de libertad
ayer había sangre por tus ojos
sentencia de muerte en tu costado
pero tu voz, tu palabra erguida por entre la alambrada
a pesar de los muros y los pesos y la culata
y los porrazos y la sangre
por la belleza de tus ojos
a pesar del cal y canto
tus ojos sólo miran la libertad.
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Un
instante
Bajo el cielo infinito de esta noche
alzo mis manos a la luz.
A esta luz que vigila por mí
la arena de mis huellas.
y por un instante, dejaré mi condición
navegar en un fugaz olvido.
Ya puro, viril, auténtico y con luz propia
como yo quiero
me desnudaré de mis huellas, de mi exilio
Y me dispongo a volar.
No para vivir en el mundo de las estrellas
que viaja en duradas cometas
ni seguir la corriente de la ciencia.
Volaré desesperadamente a tu encuentro
que desesperadamente esperas,
acariciar con mis alas tu vientre.
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