|
A la maestra un año después Bahia Mahmud Awah
Rebuscando
datos entre la familia sobre la vida de “la maestra que me enseñó en una
tabla de madera de color castaño” que los saharauis llamamos louh, encontré
estos versos que escribió en el verano de 1985, los únicos de los tantos que
escribió, que fueron memorizados por mi hermana Suadu “fueron muchos más
pero se me han ido olvidado por nuestras condiciones de vida en el exilio”. En
estos versos se podía afinar claramente que la maestra no quería irse sin
volver a ver la tierra recuperada, libre y soberana de la que ella disfrutaría
junto a todo el pueblo saharaui. No he podido darle más vueltas a su último deseo, el de ver a la tierra y como dijo aquel joven poeta Michel Vieuchange “Ver Smara y morir”, porque dos semanas antes de dejarnos hablaba con ella por teléfono y recuerdo que en aquella última charla, le pregunté, hablando de nuestra tierra Tiris “Mamá, ¿dónde quisieras estar ahora acampada con tu jaima y dromedarios?”. Su respuesta no se hizo esperar, en medio de su dulce y serena sonrisa que me sonaba tangible desde pequeño “¿Sabes dónde?, en manher Galb Ashalay”. En el valle sur de Galb Ashaly. Sentí que me respondía con un fulminante verso, un famoso monte de Tiris que ella conocía de pequeña
Hoy
20 de octubre hace justo un año que nos dejó en unos campos de
refugiados en donde vivió veintisiete años desterrada de su hogar y
tierra, optimista como siempre en volver pronto al hogar y la tierra que
nos usurpó el régimen monárquico marroquí de Hasan II con su
ambiciosa y bélica fe ciega de conquistar desde Colombechar, Mali, Río
Senegal hasta Al Andalus. |