La Generación de la
Amistad en Leeds
Ali Salem Iselmu,
Mayo
2006
Al
aterrizar el avión en el aeropuerto londinense de Stansed, comprendí que el
Mar Cantábrico estaba a mis espaldas y había pisado territorio británico,
entendí que el desafío de enfrentarme a otra realidad distinta empieza desde
un café hasta el sentido de circulación de los coches; el pincho de tortilla
de patata había quedado en el País Vasco y la palabra “from” es origen y
la palabra “to” es destino. A partir de allí vi que la poesía es mi
destino y el desafío inmediato es llegar a la ciudad de Leeds, para ello tenía
que coger el tren indicado por el profesor Pablo San Martín, tampoco me asusté
cuando supe que había que cambiar de tren para llegar a Leeds.
ero
sabía que la fuerza decidida de mis versos haría lo imposible para que mi
memoria transitara de forma lenta pero a la vez rápida llevándome a asumir la
dificultad del desconocimiento de la lengua como un reto asumible con decisión
en esa solitaria situación.
Inglaterra
es una llanura verde llena de corderos, de alfalfa y flores amarillas; estos
detalles naturales son la primera visión tierna que tranquilizó mis ansias de
soledad en medio del tren que iba dirigiéndose a toda velocidad hacia Leeds.
En
inglés alguien me dice “¿el asiento está libre?” y yo le contesto “yes,
el asiento está libre”; en ese instante pasó por mi mente la palabra
Peterborough y dije “caramba es el pueblo donde tengo que bajar para coger el
tren de mi destino”. Intenté no distraerme y escuchar por megafonía todos
los pueblos que iban anunciando hasta oír la palabra mágica Peterborough y
dije leyéndome el pensamiento “estoy un poco más cerca de mis versos, de
Limam, de Pablo, de Zahra y Ebnu”. Diez minutos después bajé de aquel tren
que iba a toda velocidad a Birmingham New Street.
Cuando observé aquella
estación de tren me di cuenta que era demasiado pequeña para perderme, no era
el desierto de Tiris-Zemmur en el que algún día no supe distinguir entre el
norte y el sur, entre el este y el oeste. La clave esta vez fueron las palabras
“time-platform” en otro término hora y andén; supe el sitio con exactitud
y me apresuré como alguien condenado a la prisa como solución y pedí un café
con leche. La camarera me dio uno del tamaño de una Coca-Cola y me pregunté a
mí mismo, extrañado de semejante tamaño, si había pronunciado la palabra café
de forma correcta; empecé a saborear aquello que no era lo que quería y al
mismo tiempo tenía la vista clavada en la pantalla de la estación mirando las
llegadas y salidas. Al tirar el vaso en el cesto de basura vi llegar el tren, me
aseguré primero que iba dirección a Leeds y corriendo subí al asiento pegado
a la ventana, en ese momento estaba tranquilo porque sabía que en cuestión de
una hora y media llegaría a mi destino; abrí la antología poética de Mario
Benedetti y leí el poema “Táctica y estrategia” e intenté analizar de
forma minuciosa cada palabra, cada frase y supe que mi táctica es dejar que el
tiempo pase y mi estrategia es que anuncien inmediatamente nuestra llegada a
Leeds.
Escuché
el nombre de Wakefield y recordé la explicación de Pablo en el correo electrónico,
miré la pizarra y me aseguré que la situación estaba bajo control, después
de diez minutos llegamos a la estación, compré una Coca-Cola y en cuanto bebí
el primer trago llegaron Limam, Pablo, Ebnu y Zahra. Mirándonos las caras nos
fundimos en un abrazo.
TRANSLATION
Poesía,
poetry
le
dije yo en inglés
él
no me entendió.
Le
dije Universty of Leeds,
Bubisher,
versos, fuego y esperanza;
él
no me entendió.
Le
dije poetry in Spanish
translation
in English.
Entendió
mis versos,
y
me dijo:
Welcome
to the United Kingdom.
|