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Lo
abandonó todo
Saleh
Abdalahi
Él lo abandonó todo. La mitad de
su familia se quedó atrás. No había tiempo. Los mayores murmuraban el miedo
que se avecinaba por la incertidumbre que reinaba en las oficinas de la
administración. Los jóvenes dispuestos a darlo todo por el nuevo nacionalismo
saharaui, que se cebaba en las polvorientas calles de El Aaiún sin saber por cuál
de los polos entraría el terror.
A él, que se encontraba en el ojo
del huracán, perseguido por sus trabajos clandestinos, a favor del bello sueño
de la libertad, pasó todo el mes de agosto como un hombre invisible, salvo para
sus contactos.
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