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Siento
vergüenza ajena
Chejdan
Mahmud
Yazid
Sin
duda mi enfado con esta nación se acrecienta más y más desde que tengo uso de
razón. Llevo atragantada la palabra España de una manera irrevocable.
Soy
saharaui y, con esto se simplifican las explicaciones. Nómada de tradición y,
desarraigado de confesión. España estaba en mi barrio cuando nací, ahora
estoy viviendo en un barrio de España.
La
grandeza de este país reside desde tiempos remotos, en destrozar esencias;
desencajar lo ya perfectamente acoplado; meter su mano absurda y torpe en donde
no debe o, como se dice popularmente: tirar la piedra y esconder la mano
Estoy
irremediablemente enfadado con España porque por su culpa se torturan los
saharauis, se desarraigan, nacen, crecen en tierras ajenas y se mueren sin ver a
la suya. Los campos de refugiados donde vivimos, ya se sabe que son el consuelo
para los expulsados que, día a día hacen el ademán de abandonar, pero...,
vivimos con el alma en vilo constantemente, cientos de saharauis, están presos
injustamente y torturados por el simple hecho de manifestarse.
Estoy
enfadado con España, porque, aún sonríe a un asesino, le estrecha la mano a
un chantajista y manipulador como Marruecos, también, inhumano, precario y
sangriento que, constantemente hace honor de ello: ¿ALGUIEN DA MÁS?.
Estoy
enfadado conmigo mismo porque aún lloro ante la tele, un día si y otro también;
estoy desolado; triste. Mis compatriotas saharauis y africanos se mueren y nadie
mueve un dedo. Marruecos sigue haciendo y deshaciendo impunemente y, sonríe su
ministro de aa. ee. descaradamente y su homologo español: hace lo mismo.
Estoy
triste porque me avergüenzo por los que no se avergüenzan.
Pero.
A quién le importa mi soledad y tristeza: soy un infame saharaui, refugiado en
ESPAÑA y, debería estar agradecido, no?.
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